Parto: Cosas que deberías saber

La semana pasada hablábamos de pequeños detalles sobre el embarazo de los que no se suele hablar pero que nos parecen importantes en “Embarazo: cosas que deberías saber“. Hoy tratamos algunos asuntos relacionados con el parto y nuestra estancia en el hospital que no está de más tenerlos en cuenta (siempre desde nuestra propia experiencia). Allá vamos.

Plan de parto
En los últimos años es muy común elaborar a lo largo del embarazo un plan de parto en el que se detalla el protocolo a seguir: si deseamos que se nos administre o no medicación para el dolor, oxitocina para provocar las contracciones, si queremos dilatar en una postura concreta, etc. Está muy bien tener claro cómo queréis que se proceda en la sala de dilatación y paritorio a la hora de dar a luz a vuestro bebé, pero debéis tener claro que vuestro plan de parto puede verse alterado si hay complicaciones. A veces los papás se obsesionan tanto con seguir a raja tabla lo que habían decidido y pensado para la llegada de su bebé, planeándolo casi como un momento de perfección absoluta, que en ocasiones se olvidan de que lo más importante es que el bebé nazca sano y con el menor sufrimiento posible. Por eso, está bien que tengáis un plan de parto elaborado, pero debéis estar abiertos a modificaciones en el último momento si algo se complica, sin olvidaros de que el personal sanitario que os atienda velará por la salud de la mamá y la de su bebé por encima de todo.
Las primeras 48/72 horas en el hospital
En caso de que el parto no tenga complicaciones de ningún tipo, los papás permanecen en el hospital 48 horas si el parto ha sido vaginal y 72 horas si se trata de una cesárea. En caso de cesárea, lo habitual es que el papá no pueda estar presente en el parto y que el “piel con piel” se haga con él durante las primeras horas de vida mientras la mamá está siendo atendida. Aprovechamos para recordaros que es conveniente que el papá lleve una camisa de botones o corchetes en su bolsa del hospital por si tiene que hacer el “piel con piel” con su bebé. En “Kit de supervivencia para afrontar un parto” os hablábamos sobre qué llevar en la bolsa del hospital.
La primera noche del bebé
Aunque dependerá de la hora a la que el bebé nazca y si se trata de un parto vaginal o una cesárea, por lo general la primera noche del recién nacido es bastante tranquila. En un parto vaginal, los bebés hacen un tremendo esfuerzo hasta que llegan a los brazos de mamá de manera que están agotados, por lo que las primeras 24 horas, el bebé suele estar algo aletargado. Pero papás primerizos, no os engañéis porque pasadas esas horas, la cosa cambia. El segundo día, el bebé está más descansado, echa de menos su antiguo hogar que era su mamá, así que demanda mucho contacto físico y mucho pecho, esto último no sólo por el alimento sino también porque el pecho de mamá les calma. Avisados estáis.
La lactancia
Instaurar la lactancia materna es seguramente una de las cosas más duras a la que una mamá se enfrenta durante las primeras semanas de vida del bebe.”

Es probable que la inmensa mayoría de las mujeres que han sido mamás y han decidido apostar por la lactancia materna apoyen esta afirmación. Se habla mucho de no dormir, de los lloros, los cólicos, etc. Pero la lactancia… amigas, la lactancia materna es otro mundo. Dejando aparte la presión social que se ejerce sobre nosotras y la casi obligación de dar el pecho a nuestros bebés para ser consideradas “buenas madres” (algo de lo que hablaremos más adelante), la lactancia materna es un duro trabajo, sobre todo las primeras semanas, de aprendizaje tanto de la mamá como del bebé. Pocas mujeres consiguen disfrutar de la lactancia materna durante los primeros días, muy pocas. Muy muy pocas, de verdad. Eso si, si logras superar esos primeros 15-20 días con éxito, es probable que descubras una de las experiencias más maravillosas que puedes vivir con tu bebé. Pero si, si la decisión de la mamá es dar el pecho cuando vuestro bebé nazca, debe saber que casi con total seguridad las primeras semanas:

  • Va a ser duro.
  • Va a querer tirar la toalla en más de una ocasión.
  • Dolerá los primeros días hasta que la mamá aprenda a colocar bien el pezón en la boquita del bebé, y el bebé aprenda a succionar.
  • Que no está sola, y si habla con cualquier mujer que haya sido recientemente mamá, casi seguro que estará pasando por lo mismo.
  • Y, sobretodo, que si no consigue lograr una lactancia materna exclusiva con éxito, NO PASA NADA. No se es mejor o peor madre por dar el pecho al bebé. El amor, la dedicación y el cariño que le brindais a vuestro bebé cada segundo de vuestras vidas es mucho más importante que el tipo de lactancia que reciba.
Biberón de apoyo
Una situación que se puede dar en el hospital durante las 48/72 horas que estéis ingresados es que vuestro bebé demande comer, y aunque se le ponga al pecho constantemente, no se sacie. Como comentábamos antes, la lactancia materna es uno de los trabajos más duros de la mamá los primeros días, pero debéis saber que en cualquier momento, podéis solicitar a las matronas un biberón de apoyo. Éste generalmente suele ser una pequeña jeringuilla con un tubito muy pequeño que se le administra al bebé introduciéndolo en su boca. Hay que tener en cuenta que es un bebé recién nacido cuyo estómago es muy pequeño, por lo que es poca la cantidad de alimento que puede ingerir. Tomar esta decisión puede ser a veces difícil, entre otras cosas por la presión social que hay con respecto a la lactancia materna exclusiva durante los primeros 6 meses y porque puede que el personal del hospital donde das a luz insista, a veces incluso demasiado, en que tu hijo debe alimentarse exclusivamente con leche materna. Pero lo que venimos a deciros con esto es que la decisión final es vuestra, del papá y de la mamá. De nadie más. Y si vosotros consideráis que el bebé sigue llorando por hambre al no saciarse, a pesar de ponerlo al pecho cuantas veces demanda (en caso de haber decidido alimentarlo con lactancia materna), no pasa nada por pedir un biberón de apoyo. No es ningún delito, no pueden negarse y es vuestra decisión. Insistimos, la de nadie más.

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