Claves para disfrutar con la lactancia materna

Después de casi nueve meses, vuestro bebé está a punto de llegar al mundo. ¡Enhorabuena papis! Seguro que a estas alturas ya tenéis preparada la cuna, la habitación y habéis hablado de un sinfín de cosas relacionadas con el nacimiento y los primeros días del bebé, entre ellas, su alimentación.

Como papás, ya sabéis que podéis alimentar a vuestro bebé de tres maneras: lactancia materna exclusiva, lactancia mixta y lactancia artificial. En este post nos centramos en la lactancia materna (ya sea exclusiva o mixta) y algunas cuestiones que debéis tener en cuenta. Así que si vas a ser mamá o acabas de serlo y has tomado la decisión de dar el pecho a tu bebé, no pierdas detalle:

No lo dudes, pide ayuda

Dar el pecho, además de ser beneficioso para tu bebé, puede ser una de las experiencias más maravillosas. Eso sí, antes de disfrutarlo debes tener claro que casi con toda certeza, pasarás por un periodo de adaptación no tan satisfactorio; pues los primeros 15 días de lactancia materna suelen ser agotadores e incluso puede que quieras tirar la toalla. Pero si estás decidida a intentarlo, no lo dudes y pide ayuda.

Por lo general, si el parto ha ido bien y sin complicaciones, el bebé estará contigo haciendo el piel con piel desde sus primeros minutos de vida. Será en esa primera hora cuando comiences a amamantar a tu bebé si así lo has decidido y las matronas del hospital te ayudarán a hacerlo de manera correcta. Durante tu ingreso en el hospital debes consultar al personal sanitario cualquier duda que te surja y aprovechar ese tiempo para aprender (y también corregir) a colocar a tu bebé en el pecho. Una vez te hayan dado el alta, que probablemente coincida con la subida de la leche, puedes acudir a la matrona de tu centro de salud o algun grupo de apoyo de lactancia materna que haya en tu zona. Si realmente quieres alimentar a tu bebé con lactancia materna, no tires la toalla y pide ayuda siempre que lo necesites. Una vez establecida con éxito la lactancia, será mucho más fácil.

Agarre correcto

A la hora de amamantar a tu bebé, lo más importante los primeros días es colocar bien a tu bebé para que aprenda a succionar correctamente. Para que el agarre sea adecuado, tanto el pezón como la mayor parte de la areola deben estar dentro de la boca del bebé. Si éste solo succiona del pezón, será cuestión de minutos que tu bebé te haga grietas que pueden llegar a ser muy dolorosas.

Si notas una especie de pinchazo agudo en el pezón cuando tu bebé está succionando, casi con total seguridad, el agarre es incorrecto. Lo más probable es que sólo esté succionando del pezón. No pasa nada, debes separar al bebé de tu pecho para colocarlo de nuevo introduciendo pezón y areola en su boca. Tienes que tener en cuenta que tu bebé está succionando, por lo que para separarlo, deberás introducir un dedo en la comisura del labio del bebé para liberar dicha succión.

Paciencia, mucha paciencia

Hablamos de un bebé recién nacido, que tiene que aprender a alimentarse de manera distinta a la que lo hacía hasta ahora y además, su estómago es diminuto. Así que las primeras semanas de vida es habitual que tu bebé demande cada 2 o 3 horas, o incluso a veces menos, y que estén al pecho bastante tiempo (están aprendiendo). Todo esto implica dormir poco y descansar menos. Se paciente, conforme pasan las semanas las tomas se suelen espaciar y durar menos tiempo, puesto que el bebé ha aprendido a succionar y por lo tanto, se alimenta más rápido. Pero insistimos, hasta que llega ese momento, pasarán semanas de mucho agotamiento. Así que, da igual la hora del día que sea o como esté de desordenada la casa, si el bebé duerme, tu duerme. No sabes cuanto tiempo va a tardar en demandar de nuevo.

Tengo grietas ¿qué hago?

A pesar de estar muy atenta a como agarra el pecho, es probable que en algún momento de despiste tu bebé te haya hecho alguna grieta en el pezón. Como comentábamos antes, para ello tu bebé solo necesita unos minutos de agarre incorrecto. En cuanto detectes dichas heridas, lo primero de todo es retirar al bebe y colocar bien el pezón y la areola en su boca, de lo contrario, dichas grietas aumentaran y con ellas, el dolor.

Una vez que tu bebé haya terminado de alimentarse, te recomendamos que tengas el pecho al aire todo el tiempo que te sea posible. Además, como la leche materna tiene propiedades antipatógenas y curativas, frotar suavemente el pezón con unas gotas de tu propia leche y dejarlo secar ayudará a que dichas heridas cicatricen antes. También puedes usar algunos productos como cremas de lanolina para aliviar el dolor, protectores de pezón, pezoneras, etc. (Hablaremos de estos productos la próxima semana en el blog)

Otra opción para que tu pezón agrietado se recupere es dejarlo descansar usando un extractor de leche. Esto hace que tu pezón no sufra más mientras cicatrizan las heridas, vacías tu pecho para prevenir la mastitis y puedes seguir alimentando a tu bebé con lactancia materna.

Subida de la leche

Durante los primeros días la mamá produce calostro, un alimento idóneo para el bebé que además le ayuda a inmunizarse de diferentes enfermedades. La producción de calostro suele durar entre 2 y 5 días hasta que el cuerpo de la mamá empieza a producir la leche definitiva. Lo más habitual es que, si tu bebé ha estado alimentándose y estimulando el pecho con mucha frecuencia desde que nació, la subida de la leche se produzca a las 48 horas del nacimiento, lo que coincide (si hablamos de un parto vaginal sin complicaciones) con el alta del hospital.

Los papás vuelven a casa, con un recién nacido al que apenas conocen, con todos los miedos e inquietudes típicos de la nueva situación, sin matronas o personal sanitario que les eche una mano cuando tienen dudas y encima, a la mamá le sube la leche. Así que, además de tener un bebé que está aprendiendo a succionar y a acostumbrarse a su nueva vida, es probable que el pecho de la mamá esté duro por la subida, el bebé se queje y no sepas por qué.

Tranquila mamá, como comentábamos, si tienes problemas con la lactancia, pide ayuda. Cuando llega la subida de la leche, el pecho se pone muy duro y caliente porque está muy cargado, así que el pezón también está duro. Eso a tu bebé no le gusta y puede que esa sea la causa por la que llora. Quiere succionar, pero la dureza del pezón no le permite agarrarse. Para solucionarlo, antes puedes tratar de sacar un poco de leche para liberarlo, presionando con tus manos el pezón o masajearte el pecho debajo de agua caliente para ablandarlo. Eso hará que el pezón no esté tan duro y tu bebé pueda agarrarse mejor. Y aunque luego tu producción se ajuste a la demanda de tu bebé y no esté el pecho tan duro, siempre viene bien masajear un poco el pecho antes de ofrecérselo a tu bebé.

Posiciones para dar el pecho

A la hora de amamantar a tu bebe, es importante que tu estés relajada y cómoda con la posición en la que colocas a tu bebé. En casa, generalmente, acabas encontrando un lugar en el que te sientes a gusto ya que te encuentras cómoda tanto tú como el bebé. Es bueno que en dicho “rincón”, tengas a mano todo lo que necesitas: agua por si quieres beber, una muselina por si regurgita el bebé, etc.

Como explican en esta página, entre las posiciones más comunes a la hora de dar el pecho están la posición de cuna, de cuna cruzada, de balón de rugby o acostada. Ninguna de ellas es mejor o peor, todas son válidas y es la mamá la que debe encontrar la que le resulte más cómoda a ella y al bebé, e incluso ir alternándolas si lo desea.

En el caso de la posición de balón de rugby, suele resultarle especialmente cómoda a las mamás cuyo parto ha terminado en cesárea puesto que a penas se ejerce peso sobre la zona abdominal.

Chupete ¿sí o no?

Tu bebé duerme poco, llora mucho y no se calma ni aunque lo pongas al pecho. ¿Puedes ponerle un chupete para tratar de calmarlo? Se recomienda esperar a que el bebé tenga entre 15 días o un mes y la lactancia materna esté correctamente instaurada. ¿Por qué? Porque el bebé está aprendiendo a succionar para alimentarse, lo hace a través de tu pecho y para ello tiene que aprender a abrir mucho la boca para abarcar el pezón y parte de la areola. Para succionar el chupete en cambio, no necesita abrir tanto la boca y muchos bebés se acostumbran rápido a ese agarre más “sencillo” y a la ahora de amamantarlo, tratan de repetirlo y eso ocasiona un mal agarre.

Aun así, hay que estar en el lugar de unos papás que no paran de oír llorar a su bebé y que ven que un chupete consigue calmarlo. Como todo en la vida del bebé, es decisión de los papás. Y al fin y al cabo, todo con esfuerzo se consigue.

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